sábado, noviembre 12, 2005


Sangre de chulo para los colombianos
Jaime Calderón Herrera
08/11/2005
El conocimiento tradicional es aquel que las comunidades adquieren dentro de un proceso de cientos de años de convivencia con su entorno y que es fundamental para la propia supervivencia de tales grupos humanos.
Los ecosistemas son verdaderos motores productivos, pero tienen recursos finitos y su valor se sustenta en la diversidad de las especies y en sus recursos genéticos. Los seres humanos, con nuestro conocimiento y codicia, hemos afectado en forma severa varios de los ecosistemas planetarios de recursos finitos, en pos del avance de la ciencia.
El conocimiento tradicional no obedece a los patrones del conocimiento científico, pero en cambio el científico, explora con ambición al tradicional. Un ejemplo es el de la investigación de la industria farmacéutica y su mirada codiciosa hacia las plantas medicinales.
En el proceso de investigar se utilizan dos tipos de metodologías, la bioprospección al azar y la bioprospección basada en el conocimiento tradicional. Es decir, la probabilidad de encontrar un uso medicinal en una planta es de uno en diez mil por la vía del azar, mientras que por el camino del conocimiento tradicional, el éxito se encuentra en la mitad de los casos.
Es del conocimiento tradicional, el uso de plantas con propiedades para bajar el azúcar, o “para adelgazar la sangre” o como “viagra natural”. Hay también rumores falsos de origen popular, que se difunden a pesar de su ineficacia, como es el caso de la sangre de chulo para curar en forma genérica todo tipo de cáncer.
Colombia posee el 10% de la biodiversidad de todo el planeta y cerca de 50 mil especies de plantas, muchas de ellas estudiadas especialmente por biólogos ingleses, y otras más numerosas, con usos medicinales detectados por el conocimiento tradicional. Sería de importancia excepcional un acuerdo equitativo, que permitiera mediante el conocimiento científico, mediante la bioingeniería, la nanotecnología, la química combinatoria y el análisis secuencial de alta eficiencia, conjuntamente con el conocimiento tradicional, encontrar aplicaciones útiles a la humanidad, por supuesto reconociendo beneficios tanto a la investigación científica como a los propietarios de los recursos de la biodiversidad y a las comunidades dueñas de SU conocimiento tradicional.
Sin embargo, por la ambición desmedida de los propietarios de la biotecnología, las multinacionales dedicadas a la “Industria de la Vida””, apalancadas en la fuerza imperial de los Estados Unidos, imponen sus intereses y despojan a los débiles de sus recursos biológicos, de sus recursos genéticos y de su conocimiento tradicional, sin reconocimiento alguno.
Los derechos de propiedad intelectual y de patentes, propuestos por el imperio dentro del marco del TLC, desconocen nuestra constitución los tratados internacionales en materias de patentes y de protección a la biodiversidad y al conocimiento tradicional.
Si el gobierno colombiano acepta tal propuesta, incurrirá en materia grave en traición a la Patria. Dicho tratado, cuya esencia es darle condiciones de excepción a la inversión foránea, para apropiarse de los recursos nacionales, del esfuerzo de los colombianos, de su capacidad de ahorro, sin exigir nada a cambio, alienta la muy falsa ilusión de un modelo exportador, tan mentiroso como el efecto de la sangre de chulo para curar a los cancerosos.

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