martes, enero 03, 2006

¿Más impuestos?
Jaime Calderón Herrera
02/01/2006
No es de buen agrado subir los impuestos y mucho menos hacerlo en la época decembrina, cuando la gente no está muy atenta a estas decisiones y menos aún, que los incrementos superen los índices de inflación esperados, para el ejercicio que termina o los proyectados para el siguiente año. Es de muy mal gusto, que en medio de la fiesta, de la francachela y la comilona, la administración municipal y los concejales que orquestaron ese ritmo, hayan aprovechado los últimos días del año y en pleno jolgorio, nos sorprendan con tremendo regalo a cargo de nuestro propio bolsillo.
El tema de los impuestos, como el de la política fiscal en el país, debe ser un tópico altamente expuesto y debatido por toda la ciudadanía, para que exista plena conciencia del alcance de los mismos y un compromiso serio y abierto, por parte del ejecutivo sobre las inversiones a realizar. Eso de tapar huecos fiscales con el esfuerzo presupuestal de los contribuyentes ha sido una práctica nefasta de la administración pública, que para corregir los errores de la politiquería, no encuentra otra salida que la de gravar con nuevos tributos a los ciudadanos.
La hacienda pública, como su nombre lo indica, debe ser analizada en escenarios públicos, donde exista una amplia participación en el debate, donde se puedan plantear y discutir los más variados argumentos y donde se tenga en cuenta la opinión de los diversos voceros, antes de tomar las decisiones con la óptica de los dividendos electoreros que produce una torta presupuestal ampliada. Los temas presupuestales deben presentarse en un ambiente más propicio y deben obedecer a una planeación de las finanzas públicas, las cuales tenemos como ciudadanos, el derecho de conocer desde la misma época en que los aspirantes a cargos de elección popular, se encuentren en campaña.
Eso de presentar a discusión un presupuesto con fuertes incrementos en la tasa impositiva, en la parte alta de las deliberaciones y con el tácito mensaje de urgencia, deja el sabor amargo de hacerlo casi a las espaldas de la ciudadanía y cuando buena parte de los generadores de opinión se encuentran en reposo, es decir en silencio. Nos parece que los impuestos pueden tener unos mecanismos de actualización, acordes con las variaciones de precios en la economía. Existen en el mercado diversas fórmulas de ajuste, una de ellas el índice de inflación que para el año que terminó, estuvo muy cerca del 5.5%; otra medida puede ser el reajuste aplicado al salario mínimo, que comienza a regir en éste mes de enero y que tuvo un incremento cercano al 7%, siendo éste el indicador que servirá de referencia para muchas decisiones económicas durante el 2006.
Si los presupuestos familiares van a recibir en sus ingresos, incrementos alrededor de los porcentajes señalados anteriormente, no resulta equitativo que los tributos lo hagan en porcentajes superiores; porque, entonces, le estamos quitando capacidad de compra a las familias y con ello se contrae la demanda de bienes y servicios en el conjunto de la economía, en este caso local y regional. Se dirá que estamos nivelando tasas con otras ciudades, pero no se nos debe olvidar que estamos en Bucaramanga y que debemos administras nuestra propia realidad.

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