martes, mayo 30, 2006

Poder
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

30/05/2006

Un reconocido dirigente político, pocas horas antes del inicio de las elecciones me advirtió del triunfo de Uribe con el siguiente comentario: Nadie pierde una reelección inmediata. Tendría que ser alguien muy tonto, quien teniendo el poder no se reelija y Uribe no tiene un pelo de tonto. En la reelección no juega lo bueno o malo que haya sido el gobierno, lo que se impone es la fuerza del poder.

Con tan contundente argumento, no pude conciliar el sueño, y mis cuentas electorales que permitían deducir una segunda vuelta y tres millones o más de votos para el candidato liberal, se me enredaron.

Y tuvo razón el experimentado político, como también fueron validadas las encuestas.

Ganó Uribe y ganó la abstención, la cual creció en forma preocupante. La mitad de los colombianos optaron porque la otra mitad decidiera.

Los serpistas fuimos triturados electoralmente y el responsable no fue el presidente. El liberalismo cometió el gran error de entregarle la conducción a César Gaviria, quien nunca fue líder, pero que además era ingratamente recordado por su apertura económica. Esto último hacía poco creíble la oposición del liberalismo al TLC.

Gaviria desconoció el mandato del Congreso liberal de citar a una nueva asamblea liberal si no se daba el acuerdo entre aspirantes a la candidatura presidencial por el liberalismo. En cambio, se obstinó en una consulta coincidente con las elecciones parlamentarias, consulta ésta, que desgastó a los candidatos y que fue perniciosamente tardía.

Serpa afrontó una campaña sin recursos y sin partido, el cual estaba controlado por falsos amigos. Sus verdaderos amigos, alrededor de un millón trescientos mil, acudieron a las urnas, pero ni los seguidores de Pardo, Gonzáles o Rivera, ni los amigos de Gaviria, respaldaron al candidato del liberalismo.

Gaviria desconoce el mandato del Congreso liberal tanto como desconoce a los estatutos, los cuales piensa reformar a espaldas de la colectividad. En forma errática ha dirigido al partido y más que oposición al gobierno ha adelantado un enfrentamiento personal con el presidente de la República. El proceso de modernización del liberalismo en lo programático, en lo ideológico y en lo estatutario, Gaviria lo engavetó y optó por un manejo autocrático.

La derrota tiene responsables. Gaviria debe citar en el menor tiempo al Congreso del partido y renunciar ante él, no sin antes rendir cuentas por su actuar. Se me ocurre un triunvirato para que tome las riendas de la restauración del liberalismo: Juan Manuel Galán, Iván Marulanda y Piedad Córdoba.

En breve, vendrá la contienda por los poderes locales y la organización del partido deberá ser eficiente y la orientación clara y definida. En Santander y en Bucaramanga la tercera parte de los electores votaron por Serpa. Es de gran responsabilidad afrontar esa realidad matizada con las grandes dificultades de hoy.

Horacio Serpa hizo una campaña heroica. Con buen programa, defendido hasta con los dientes, bien acompañado de Marulanda, con precarios recursos, pero con demostración de capacidad y de coherencia en la defensa de los pobres de Colombia que no lo acompañaron.

El resultado electoral me hizo acordar de lo pronunciado alguna vez por Tito Livio: “Casi siempre sucede que la parte mayor vence a la mejor”.

martes, mayo 23, 2006

El desdén produce desdén
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

23/05/2006



La poderosa Caracol, preparó un formato en horario triple A, el pasado domingo y a medida del presidente candidato, para satisfacer su estrategia de no debatir con contradictores informados y de peso, pero en cambio si abrir plaza en la pantalla, respondiendo a preguntas de un grupo de periodistas afectos, en tanto los otros candidatos seguirían en turno, con periodistas que en algunos casos mostraron francamente su sesgo y fastidio hacia determinados personajes.
Sin embargo, Uribe los despreció tanto como al resto de los colombianos, y minutos antes de lo acordado, canceló su presencia en el sitio especialmente preparado para Él, en un lujoso hotel de Cartagena.
Posiblemente los asesores consideraron inconveniente su participación seguida de sus opositores. Tal vez su mal genio lo traicionó. Posiblemente la astucia no se vea bien al lado de la inteligencia.
Porque lo que pudimos ver por parte de Serpa, Gaviria y Mockus, fue un alarde de brillo intelectual .
El filósofo reiteró su postura intelectual y política, apegada a una derecha decente, donde los fines no justifican los medios, respetuoso de lo diferente, pero a mi juicio equivocado en la comprensión del papel de Colombia en la globalización, y acertado en la aproximación del valor de lo pedagógico en la reconciliación y en la reformulación de una sociedad donde la justicia no sea sacrificada.
Carlos Gaviria ratificó su honestidad política, exhibió su gran preparación de estadista, pero sobre todo dejó ver su agudeza intelectual. Tuvo dificultades para sintetizar sus propuestas de gobierno, pero dejó claro acerca de la necesidad de transformaciones profundas el actual modelo político y económico.
Brillante, pero muy brillante la presentación de Horacio Serpa. Elegante, ponderado, tolerante, respondió algunos ataques más que preguntas, y concreto fue también ante las mismas. Demostró que su hoja de vida al servicio de la sociedad, tanto en la justicia, como en la política, es inalcanzable por parte de sus competidores.
Los televidentes pudimos leer su talante de demócrata, y su condición de hombre capaz de superar y vencer todos los obstáculos. Su vida es un ejemplo de solidaridad y de capacidad inigualables. Propuso un nuevo contrato social, donde los empresarios tendrán todas las garantías, aumentarán sus capitales, pero deberán cumplir la obligación constitucional de darle a la propiedad una función social.
Su programa de vivienda y empleo ha sido avalado por economistas afectos y desafectos a su proyecto político. Ratificó el candidato liberal su compromiso con los pobres de la patria para brindarles todas las oportunidades mediante la educación, el acceso a la salud y el ingreso estable y justo.
Firmes en la reconciliación pero firmes en la seguridad, dijo Serpa, advirtiéndonos de la necesidad de redistribuir equitativamente la riqueza mediante una reforma tributaria, donde los que más posean y mas renta e ingresos obtengan, pues más impuestos paguen. Lo anterior para invertir en mejores condiciones para los débiles, y de esa manera aumentar la demanda interna, incrementar la productividad y mejorar el empleo en número, estabilidad e ingreso.
Convenció Serpa. Convenció su programa, convenció su alma, su capacidad y su inteligencia. Demostró que un partido liberal que hace dos meses obtuvo más de dos millones y medio de votos, el próximo domingo movilizará más de tres millones de sufragios.
Por lo tanto habrá segunda vuelta y presidente santandereano.

lunes, mayo 22, 2006

¡A la carga!
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

16/05/2006

Tuve la feliz ocasión, de asistir a una gira de campaña, con Iván Marulanda, Juan Manuel Galán, Mario Suarez, Jaime Durán, entre otros dirigentes liberales, difundiendo el programa del candidato Serpa.

Hacer proselitismo político por una causa justa y en compañía de personas pulcras e inteligentes, es una experiencia común en el liberalismo y muy difícilmente repetible en algunas otras corrientes políticas.

Con ponderación, Marulanda y Galán , notificaron a los santandereanos, la necesidad de defender los restos de nuestra democracia, del proyecto político criminocrático, que avanza en Colombia, mediante el empoderamiento de los delincuentes, y la toma de los espacios económicos y políticos, y ante la mirada impávida y el desconcierto de los ciudadanos.

El pragmatismo extremo de algunas corrientes políticas, ha abierto sus puertas sin miramientos, y con un discurso contradictorio, apoyado en una eficiente propaganda, sustentada en el viejo principio de que si no tienes como convencer, debes confundir.

Y nada más efectivo para confundir, que defender posiciones antagónicas. El diablo haciendo hostias, es el cuadro que exhiben para la contemplación de los electores.

Marulanda, compañero de siempre de Luis Carlos Galán, y Juan Manuel, el hijo del líder asesinado por las mafias, coincidieron en señalar que Serpa representa el viejo anhelo de los colombianos por una sociedad justa, decente y en caminos de progreso. Para ello, hay necesidad de condenar socialmente la delincuencia y la inmoralidad en el ejercicio de los asuntos de la política y del Estado, al tiempo que se reivindica el viejo criterio del que la haga, la pague.

El candidato a la vicepresidencia expuso los pormenores del programa de construcción de un millón de viviendas populares sin cuota inicial, sus fuentes de financiación, y el impacto de dicho programa sobre un millón seiscientos mil nuevos empleos.

En educación, está el compromiso para brindarle a la niñez colombiana, las garantías en materia de salud, nutrición y movilidad, para un acceso real a una educación de calidad, al lado de un mejoramiento en las condiciones de contratación y en las oportunidades para los maestros.

No se construye futuro para las familias colombianas sin un empleo formal y estable, dijo Marulanda. El gobierno de Serpa, adelantará una contrarreforma laboral, que devolverá a los trabajadores, estabilidad e ingreso digno.

Los liberales ofrecemos devolverle las tierras a los desplazados, víctimas del despojo por parte de narcotraficantes de todos los colores, y adjudicación de predios a los campesinos pobres, bajo el entendido que la paz se construye llevando democracia y progreso al campo.

Propuestas en materia de paz y acuerdo humanitario, en salud, en relaciones comerciales e internacionales, fueron expuestas a miles de dirigentes de la provincia santandereana en este fin de semana, como preámbulo al encuentro que sostendrá el candidato Serpa, el próximo sábado 20 de mayo, en CENFER, a las dos de la tarde, con los dirigentes liberales de todo el departamento.

Con Horacio Serpa, con Iván Marulanda Gómez, con Juan Manuel Galán, los liberales podemos ofrecer un presente y un futuro, que ningún otro partido, puede mostrarle a los colombianos.

Por tal razón, podemos repetir con entusiasmo la consigna: “Por la libertad, por la dignidad, por la justicia: ¡A la carga! Y lo que ha de menester que sea”.


¿Podemos preguntar?
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

09/05/2006

Nuestra cultura castiga las preguntas. Desde que tengo memoria he sido testigo de lo anteriormente dicho.
En la infancia la mayoría de las preguntas simplemente no obtuvieron respuesta. En el mejor de los casos, la mayoría de las respuestas obtenidas a nuestras inquietudes fueron absueltas con engaños. (La procreación, el Niño Dios, la diferencia anatómica entre hombres y mujeres, etc.).
El engaño como reivindicación de la inocencia. La inocencia, es casi como la ignorancia, o es la misma ignorancia, o es peor que la ignorancia.
Inocentes llegamos al sistema educativo. Allí, el preguntar nunca fue estimulado, en muchos casos fue desaprobado. Una pregunta que pusiera en evidencia la ignorancia de algún profesor, resultaba en ofensa y por tanto, en castigo o animadversión.
La mayoría, siempre tímidos, esperábamos a que algún compañero desparpajado preguntara sobre el asunto del cual posábamos haber comprendido, pero que en verdad no habíamos entendido ni jota. Detrás de aquel ignorante hecho evidencia, nos escudamos siempre los ignorantes cobardes.
El miedo a preguntar, tanto como la cobardía, son parte de nuestra cultura. Nos resguardamos en las creencias, para no confrontar el trabajo implícito en la actividad de preguntar. En alguna parte aprendí, que ser investigador es tan simple, como ser capaz de preguntar el por qué, de las cosas de nuestro interés.
Como casi no preguntamos tenemos pocos investigadores. Como hay pocos preguntones, tenemos precaria ciencia colombiana. En este campo no es la cobardía, la mala influencia cultural, sino la pereza intelectual.
Nuestro sistema político no ha gustado de los preguntones, por eso la censura a los medios o la autocensura de los mismos, ha sido la constante histórica, con pequeños y cortos oasis. La perversa desinformación ha sido la constante.
Nuestra política consiste en venderle miedos a cobarde e ignorantes.
Yo que como colombiano soy un ignorante y cobarde, me escudo en quienes se han atrevido a preguntar, y he encontrado las siguientes preguntas entre muchas sin respuesta:
¿Quien asesinó a la hermana de César Gaviria?
Asesinaron al líder liberal Luis Carlos Galán. En ese entonces, la investigación oficial nos engañó, mostrándonos a un señor Hasbum y a su banda, al final inexistente, en un falso escenario, con unas armas que no eran, un apartamento de la calle 19, y muchas botellas de licor. Todo resultó falso. ¿Qué pasó? ¿Quién respondió?
¿Por qué los éxitos de las fuerzas policiales son logros del gobierno, pero sus actos de corrupción no comprometen al mismo?
De nuevo, miembros de la policía en el Atlántico se ven involucrados con grandes cargamentos de cocaína. El narcocultivo creció en un 26% el último año en Colombia.
¿Usted votará por Serpa?
Serpa es un santandereano con la capacidad de vencer las dificultades, con una experiencia exitosa e inigualable en las tres ramas del poder público, con un claro compromiso con las clases medias y pobres de Santander y de Colombia, con un excelente programa de gobierno. Es ponderado y tolerante pero con mucho carácter ¿Hay otro mejor?
¿Le teme usted más a la democracia, que al narcoparamilitatismo o que a las FARC?
Hay mucho por preguntar. Entre tanto espero que una gran manta roja combinada con amarillo, colores que visten al Dalai Lama, arrope pronto a Colombia.

martes, mayo 02, 2006

¿Muy pingos?
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

02/05/2006
Todas las guerras han tenido motivación económica con diferentes pretextos, en distintos tiempos y en diferentes lugares
Muchas naciones se arman para dominar a otras, para apoderarse de los recursos conquistados, para conquistar mercados para sus productos.
Nosotros, los colombianos, nos hacemos la guerra, nos matamos unos a otros, para que gentes de otras partes exploten nuestras riquezas, nos vendan sus productos, en tanto que a los nuestros, les cerramos las puertas. O lo que es peor, abrimos expectativas a costa de renunciar a certezas.
Al lado de las dificultades generadas por el entorno mundial, somos campeones en crearnos nuevos y difíciles obstáculos para nuestro progreso.
El principal proviene de nuestra propia mente. Imaginamos estar mejor de lo que estamos; tenemos falsa conciencia de ombligo, creyéndonos que el mundo se preocupa por nosotros, aceptamos lo foráneo como lo mejor, en espera que algún extranjero nos regale la receta mágica que solucione nuestra desgracia. Mientras, negamos la construcción colectiva, porque una fe ciega, en el poder de un solo hombre, nos lo impide.
El mundo ha concentrado la riqueza en unas cuantas corporaciones, las culturas han perdido terreno frente al modo de vida americano, las enfermedades aumentan por culpa de dicha cultura, no obstante los avances de la ciencia.
La ciencia avanza a medida de las necesidades de la industria y de sus ganancias y no por cuenta de las necesidades del hombre.
Los colombianos contamos con uno de los nuestros como poseedor de la fortuna número 140 del mundo. Al lado de ello, podemos comparar nuestras vidas con las de Sudan, Nigeria y el Congo.
Nuestra sociedad es de las más inequitativas del planeta, dos personas concentran el 10% de Producto Interno Bruto (PIB).
K. Galbraith, el sabio economista que predijo la concentración de la riqueza en pocas corporaciones y el aumento del hambre mundial, acaba de morir en Philadelphia. El asesor de Keneddy y de Clinton murió habiendo comprobado sus apreciaciones como ciertas. En nuestro patio, los más de los economistas y de los políticos, no quisieron creer en Galbraith. Tampoco ahora le hacen caso a Stiglitz.
Para nosotros, cambiar nuestro modelo de desarrollo, es un imperativo para lograr el progreso, pero también para allanar el camino hacia la paz. Otros, suramericanos también, lo han intentado y lo han logrado. Perseverar en el modelo actual nos mantiene en la guerra y en el atraso.
Tenemos quiénes lideren el proceso hacia adelante. Horacio Serpa, Iván Marulanda, Mauricio Cabrera, César González. Tres santanderanos y un paisa y muchos más y muchos más santanderanos.
Muy pingos, si no creemos en ellos. jaimecalde@yahoo.com

Contradicciones
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

25/04/2006

La renuncia de Venezuela a continuar en la Comunidad Andina, afecta gravemente a los intereses de los empresarios colombianos..
Chávez ha aducido razones económicas y políticas. El TLC acordado con Colombia y Perú, marcó fuertemente el suceso.
Para el gobierno Uribe, la decisión política de firmar cuanto antes la propuesta norteamericana, significó mayor complacencia del imperio a su gestión, por cuenta de arriesgar las relaciones comerciales con su mejor socio, la hermana y vecina república Bolivariana.
Colombia vende a Venezuela el 40% de sus exportaciones, con la característica de que la manufactura de tales productos, es la que apalanca el mayor porcentaje del empleo nacional.
Al complicarse la relación comercial por la decisión política, los empresarios colombianos encuentran ahora una gran contradicción con su presidente, que hoy están analizando, pues si bien es cierto que han sido los más ricos, los favorecidos con este gobierno, la dificultad creada, complica la conveniencia de un segundo mandato, al que Chávez le ha mandado un mensaje claro: con Uribe ni pío.
Una segunda contradicción entre el gobierno y los sectores empresariales, es la creciente infiltración de las mafias de la mano del para-militarismo, en la vida económica y política del país.
Para los sectores no contaminados, resulta cosa de tiempo, el que sus empresas pasen a ser propiedad de quienes han venido legalizando sus fortunas, y por ende el poder político derivado del control de la economía, también cambie de manos.
La creciente toma de los cargos ejecutivos de elección popular y también en las corporaciones públicas, se ha acompañado de la infiltración en las agencias gubernamentales, lo que ha repercutido en claras decisiones de orden legal y otras francamente delictivas, por medio de las cuales se han lavado dineros y se han confirmado propiedades y poder.
No encuentro explicación diferente, a una contradicción entre la plutocracia y la oligarquía colombiana, con el gobierno, la difusión retrasada por parte de la revista Cambio y luego Semana, de la declaración comprometedora con graves acusaciones, del ex jefe de informática del DAS.
La declaración fue rendida ante la Fiscalía hace algún tiempo, pero pareciera que la aristocracia colombiana, hoy la hace pública pues ve amenazada su estabilidad con un segundo mandato de un gobierno, que no puede eludir que durante estos cuatros años, se han presentado grandes escándalos relacionados con narcotraficantes.
Tierras objeto de extinción de dominio, de regreso a testaferros de las mafias. Préstamos de FINAGRO a implicados en narcotráfico. Eliminación de antecedentes judiciales a delincuentes extraditables y permisividad con el ingreso de delincuentes que lavaron grandes cantidades de dinero. Y por si fuera poco, los narcocultivos han crecido un 26%, según las autoridades americanas.
La columnista María Isabel Rueda, conocida por su furibismo, escribió en su última columna: “Hecho confirmado: que al DAS se lo tomó el paramilitarismo”.
El Espectador subtituló: “El gerente saliente de la campaña Uribe en el Magdalena recibió recursos del pagador del magnicidio de Guillermo Cano”.
Ese gerente, es el mismo Raúl Montoya que el candidato presidente defendió rabiosamente ante las cámaras.
Alguien duda de la presencia de la politiquería y de la corrupción en la Colombia de hoy? ¿Alguien sabe si la guerra está logrando los objetivos propuestos? ¿Alguien me puede decir si la cultura de las mafias se está apoderando de la sociedad colombiana?