martes, mayo 02, 2006

Contradicciones
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

25/04/2006

La renuncia de Venezuela a continuar en la Comunidad Andina, afecta gravemente a los intereses de los empresarios colombianos..
Chávez ha aducido razones económicas y políticas. El TLC acordado con Colombia y Perú, marcó fuertemente el suceso.
Para el gobierno Uribe, la decisión política de firmar cuanto antes la propuesta norteamericana, significó mayor complacencia del imperio a su gestión, por cuenta de arriesgar las relaciones comerciales con su mejor socio, la hermana y vecina república Bolivariana.
Colombia vende a Venezuela el 40% de sus exportaciones, con la característica de que la manufactura de tales productos, es la que apalanca el mayor porcentaje del empleo nacional.
Al complicarse la relación comercial por la decisión política, los empresarios colombianos encuentran ahora una gran contradicción con su presidente, que hoy están analizando, pues si bien es cierto que han sido los más ricos, los favorecidos con este gobierno, la dificultad creada, complica la conveniencia de un segundo mandato, al que Chávez le ha mandado un mensaje claro: con Uribe ni pío.
Una segunda contradicción entre el gobierno y los sectores empresariales, es la creciente infiltración de las mafias de la mano del para-militarismo, en la vida económica y política del país.
Para los sectores no contaminados, resulta cosa de tiempo, el que sus empresas pasen a ser propiedad de quienes han venido legalizando sus fortunas, y por ende el poder político derivado del control de la economía, también cambie de manos.
La creciente toma de los cargos ejecutivos de elección popular y también en las corporaciones públicas, se ha acompañado de la infiltración en las agencias gubernamentales, lo que ha repercutido en claras decisiones de orden legal y otras francamente delictivas, por medio de las cuales se han lavado dineros y se han confirmado propiedades y poder.
No encuentro explicación diferente, a una contradicción entre la plutocracia y la oligarquía colombiana, con el gobierno, la difusión retrasada por parte de la revista Cambio y luego Semana, de la declaración comprometedora con graves acusaciones, del ex jefe de informática del DAS.
La declaración fue rendida ante la Fiscalía hace algún tiempo, pero pareciera que la aristocracia colombiana, hoy la hace pública pues ve amenazada su estabilidad con un segundo mandato de un gobierno, que no puede eludir que durante estos cuatros años, se han presentado grandes escándalos relacionados con narcotraficantes.
Tierras objeto de extinción de dominio, de regreso a testaferros de las mafias. Préstamos de FINAGRO a implicados en narcotráfico. Eliminación de antecedentes judiciales a delincuentes extraditables y permisividad con el ingreso de delincuentes que lavaron grandes cantidades de dinero. Y por si fuera poco, los narcocultivos han crecido un 26%, según las autoridades americanas.
La columnista María Isabel Rueda, conocida por su furibismo, escribió en su última columna: “Hecho confirmado: que al DAS se lo tomó el paramilitarismo”.
El Espectador subtituló: “El gerente saliente de la campaña Uribe en el Magdalena recibió recursos del pagador del magnicidio de Guillermo Cano”.
Ese gerente, es el mismo Raúl Montoya que el candidato presidente defendió rabiosamente ante las cámaras.
Alguien duda de la presencia de la politiquería y de la corrupción en la Colombia de hoy? ¿Alguien sabe si la guerra está logrando los objetivos propuestos? ¿Alguien me puede decir si la cultura de las mafias se está apoderando de la sociedad colombiana?

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