lunes, mayo 22, 2006


¿Podemos preguntar?
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

09/05/2006

Nuestra cultura castiga las preguntas. Desde que tengo memoria he sido testigo de lo anteriormente dicho.
En la infancia la mayoría de las preguntas simplemente no obtuvieron respuesta. En el mejor de los casos, la mayoría de las respuestas obtenidas a nuestras inquietudes fueron absueltas con engaños. (La procreación, el Niño Dios, la diferencia anatómica entre hombres y mujeres, etc.).
El engaño como reivindicación de la inocencia. La inocencia, es casi como la ignorancia, o es la misma ignorancia, o es peor que la ignorancia.
Inocentes llegamos al sistema educativo. Allí, el preguntar nunca fue estimulado, en muchos casos fue desaprobado. Una pregunta que pusiera en evidencia la ignorancia de algún profesor, resultaba en ofensa y por tanto, en castigo o animadversión.
La mayoría, siempre tímidos, esperábamos a que algún compañero desparpajado preguntara sobre el asunto del cual posábamos haber comprendido, pero que en verdad no habíamos entendido ni jota. Detrás de aquel ignorante hecho evidencia, nos escudamos siempre los ignorantes cobardes.
El miedo a preguntar, tanto como la cobardía, son parte de nuestra cultura. Nos resguardamos en las creencias, para no confrontar el trabajo implícito en la actividad de preguntar. En alguna parte aprendí, que ser investigador es tan simple, como ser capaz de preguntar el por qué, de las cosas de nuestro interés.
Como casi no preguntamos tenemos pocos investigadores. Como hay pocos preguntones, tenemos precaria ciencia colombiana. En este campo no es la cobardía, la mala influencia cultural, sino la pereza intelectual.
Nuestro sistema político no ha gustado de los preguntones, por eso la censura a los medios o la autocensura de los mismos, ha sido la constante histórica, con pequeños y cortos oasis. La perversa desinformación ha sido la constante.
Nuestra política consiste en venderle miedos a cobarde e ignorantes.
Yo que como colombiano soy un ignorante y cobarde, me escudo en quienes se han atrevido a preguntar, y he encontrado las siguientes preguntas entre muchas sin respuesta:
¿Quien asesinó a la hermana de César Gaviria?
Asesinaron al líder liberal Luis Carlos Galán. En ese entonces, la investigación oficial nos engañó, mostrándonos a un señor Hasbum y a su banda, al final inexistente, en un falso escenario, con unas armas que no eran, un apartamento de la calle 19, y muchas botellas de licor. Todo resultó falso. ¿Qué pasó? ¿Quién respondió?
¿Por qué los éxitos de las fuerzas policiales son logros del gobierno, pero sus actos de corrupción no comprometen al mismo?
De nuevo, miembros de la policía en el Atlántico se ven involucrados con grandes cargamentos de cocaína. El narcocultivo creció en un 26% el último año en Colombia.
¿Usted votará por Serpa?
Serpa es un santandereano con la capacidad de vencer las dificultades, con una experiencia exitosa e inigualable en las tres ramas del poder público, con un claro compromiso con las clases medias y pobres de Santander y de Colombia, con un excelente programa de gobierno. Es ponderado y tolerante pero con mucho carácter ¿Hay otro mejor?
¿Le teme usted más a la democracia, que al narcoparamilitatismo o que a las FARC?
Hay mucho por preguntar. Entre tanto espero que una gran manta roja combinada con amarillo, colores que visten al Dalai Lama, arrope pronto a Colombia.

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