martes, junio 06, 2006

Soledad en red
Jaime Calderón Herrera

jaimecalde@yahoo.com

06/06/2006



Una característica de los tiempos actuales es la de la soledad.

La paradoja moderna se constituye, en la medida que los seres humanos viven en mayor número en grandes centros urbanos donde pierden la memoria de sus vecinos, de los olores, de los sabores, para terminar adoptando nuevos hábitos comunes a muchos, pero dentro de un anonimato que los aísla y los condena a la soledad.
No pareciera que tal condición resultase en beneficio para los habitantes del planeta. Para algunos, la soledad está reservada para los seres excepcionales, ya sean éstos deidades o bestias. En cualquier caso, al menos las religiones han desaconsejado la soledad.
La vida contemporánea ha endiosado a la ciencia y a la tecnología, las cuales hoy nos brindan muchas ayudas para valernos solos, y cada día depender menos de los demás. No obstante, se acepta casi por consenso, que nada de lo científico o de lo tecnológico ha conseguido la felicidad.
En el mismo sentido, le escuché al gran intelectual William Ospina, que la humanidad ha vivido muchos más tiempo, sin los recursos de la actual tecnología que con ellos, demostrando fehacientemente, que no son indispensables para la humanidad.
Muchos adelantos de la ciencia cobran al planeta por su uso. Miles de especies han pagado con su extinción la utilización de los mismos. La pregunta que surge es: ¿ La especie humana sobrevivirá a sus creaciones?
Una de las tecnologías que más han revolucionado al mundo contemporáneo es la de la Internet. Concebida para uso militar, se expandió a todos los aspectos de la cotidianidad, con una fuerza inconmensurable.
Ha revolucionado a la pedagogía. Recientemente fueron expulsados de una importante universidad colombiana, alumnos acusados de plagiar trabajos ya publicados en la red. Se sabe de un alumno “ilustrevich” que hizo lo mismo impunemente.
La Internet sin embargo ha favorecido la soledad. ¿Para qué ir a la biblioteca pública si desde la intimidad de mi alcoba puedo consultar toda la información posible? Además evito coincidir con algunos congéneres.
La intimidad de la alcoba ha ido más allá de la consulta de información para una tarea o para una tesis. Millones encuentran, gozan y se hacen adictos a la sexualidad cibernética.
Algunos buscan compañía mediante la red. Son los menos. La mayoría buscan estar solos en la realidad, pero acompañados de millones en la virtualidad, para fantasear, exhibirse o simplemente observar. Lo que ayer fue estrictamente privado hoy se ha colectivizado y convertido en público dice Gerardo Guiza, ensayista mexicano.
Humanos de todas las condiciones, credos y razas viven su erotismo y estimulan placeres ajenos en la red. El erotismo normado por la sociedad se hace añicos por la sexualidad presente en la Internet.
Nuestra especie ha sobrevivido por los instintos básicos que le permitieron a Freud cuajar su concepción de la “livido”: el deseo de comer y el deseo sexual para garantizar la reproducción. El segundo necesariamente en compañía y el primero preferiblemente.
Si los humanos resuelven el deseo sexual por la Internet, sobrevivirán a la amenaza del sida, pero probablemente sucumbirán al virus responsable de la soledad.

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